El I.B.A. es una institución de educación superior orientada por una cosmovisión cristiana. Se identifica por su calidad académica, aprendizaje innovador, solvencia moral y coherencia espiritual, formando profesionales que contribuyen al avance del Reino de Dios y la transformación de la sociedad.
Es la Misión del I.B.A. proveer una educación superior de alta calidad para formar profesionales, lideres en la transformación de la sociedad, orientados por una cosmovisión cristiana, creando espacios para:
La búsqueda de Dios La investigación y reflexión criteriosa
El aprendizaje innovador El servicio.
La formación de carácter
En síntesis, nuestra misión es...
“Preparar hombres y mujeres que sean capaces e idóneos (2 Tim. 2:2) para su labor pastoral y educativa dentro del marco de las necesidades propias de la Iglesia y su misión integral.”
La visión se desglosa de la siguiente manera:
Preparar hombres y mujeres capaces e idóneos en la Biblia: que tengan un manejo eficiente del contenido bíblico y su aplicación creativa a las necesidades humanas.
Preparar hombres y mujeres que logren un equilibrio personal:que forjen madurez de carácter, con disciplina de trabajo, y capacidad de relacionarse de manera efectiva tanto con sus pares como con aquellos/as a quienes sirven.
Preparar hombres y mujeres con profundos valores cristianos: Nuestros esfuerzos están dirigidos a la formación de personas que sean capaces de comprender, vivir y transmitir con efectividad los valores del Reino de Dios.
Preparar hombres y mujeres idóneos en el liderazgo: que desarrollen un estilo de vida que sirva como modelo y guía con capacidad de interactuar eficazmente con las personas, basados en los principios bíblicos, pedagógicos y de consejería adquiridos en el proceso de su formación.
Preparar hombres y mujeres capacitados en Consejería Pastoral: con idoneidad para intervenir como orientadores y consejeros de personas en situaciones de necesidades espirituales y emocionales.
Preparar hombres y mujeres capacitados en la formación cristiana: que utilicen los contenidos y materiales didácticos como medios para la formación solidaria de personas.
Preparar hombres y mujeres con fuerte compromiso hacia la contextualización: que sean intérpretes eficientes de su comunidad, proyectando la Iglesia hacia la sociedad.
Toda la Biblia es la infalible e inspirada Palabra de Dios y la suprema autoridad en todos los asuntos de fe y conducta.
Hay un Dios, eternamente existente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Jesucristo fue engendrado por el Espíritu Santo, nacido de la Virgen María y es totalmente Dios y totalmente hombre.
El Espíritu Santo es una persona, es Dios y co-igual con el Padre y el Hijo; convence al mundo de pecado, justicia y de juicio; regenera y conforta al creyente, es su guía constante y maestro, da dones a los hombres y es el poder que da fuerza para la vida victoriosa y de servicio dedicado del creyente.
El hombre y la mujer fueron creados a imagen de Dios, pecaron y por lo tanto introdujeron la muerte física y espiritual, la última de las cuales constituye la separación de Dios.
El Señor Jesucristo murió por los pecados de cada ser humano y, de acuerdo a las Escrituras, todo el que cree en Él, tiene perdón completo por su sangre.
Cristo resucitó en cuerpo de entre los muertos y ascendió a los cielos, siendo por siempre Sumo Sacerdote y Abogado de todo creyente.
El regreso inminente de Cristo de los cielos será personal, sin advertencia exacta del tiempo, visible, para juzgar a los vivos y a los muertos.
Una persona llega a ser hijo de Dios por el poder del Espíritu Santo, por la gracia de Dios, a través de la fe personal en Jesucristo anunciada en la Palabra de Dios.
La Iglesia, instituida por Cristo, y compuesta por personas voluntariamente comprometidas con su causa, tiene la misión de hacer discípulos de todas las naciones.
Habrá una resurrección corporal de los justos e injustos, con un estado de salvación para los hijos de Dios y un estado de eterna condenación para los incrédulos.
El compromiso con la causa de Cristo se manifiesta a través de un estilo de vida regido por las enseñanzas de la Palabra de Dios y dedicado a su servicio. |